Search Results
23 results found with an empty search
- Mi Música
¿Cómo compongo mi mierda? Soy Lilith Van Cara, y compongo canciones como quien recorre un cuerpo ajeno con los dedos temblando de ganas, metiéndome en cada rincón con un deseo que no se sacia ni a hostias. No compongo, joder, seduzco. Cada acorde es un suspiro que se me escapa entre los dientes, cada palabra un toque eléctrico que te pega en la piel y te deja marcadx. Mi voz no canta, murmura secretos oscuros que solo pillás si alguna vez te follaste a alguien en la penumbra, con el corazón en la garganta y el coño ardiendo. ¿Qué me inspira esta locura? Las madrugadas solitarias, cuando el silencio pesa y el cuerpo duele de tanto querer. Los amores que se deshacen al amanecer como ceniza en la lengua, las historias que nunca terminan bien pero que, mientras pasan, son un éxtasis que te corta el aliento. Me encienden las caricias que dejaron cicatrices que no se ven, los cuerpos que se enredaron en mis sábanas y se quedaron tatuados en mi cabeza como fantasmas cachondos. No compongo desde la razón, compongo desde el deseo puro, desde esa urgencia de gritarte algo antes de que te largues, antes de que esta noche se acabe y me quede con la boca seca y los labios todavía en llamas. ¿Quiénes me marcaron el alma? Mis letras chupan del erotismo guarro de Anaïs Nin, esa zorra que sabía follar con palabras, de la crudeza de Henry Miller que te mete el vicio hasta los huesos, y de la intensidad de Marguerite Duras que te corta el aire con cada frase. Pero también tengo la melancolía rota de Pizarnik, esa angustia hermosa de saber que todo placer se va a la mierda tarde o temprano. Musicalmente, mi corazón late con el trip-hop oscuro de Massive Attack y Portishead, el filo de Trent Reznor que te clava agujas en el alma, la sensualidad sucia de The Weeknd en sus noches más podridas, el lamento de un bolero susurrado al oído y el jazz que te lame lento hasta que te corrés sin darte cuenta. Si mi música fuera un amante, sería uno que te agarra la garganta, te besa hasta asfixiarte y te deja temblando en un charco de sudor y ganas. en sonido, un viaje entre las sombras de sintetizadores oscuros y voces que son puro veneno dulce. Si tuviera que dibujar mi linaje musical, mi alma se entrelaza con el susurro hipnótico de: Quiénes me marcaron el alma? Mis letras chupan del erotismo guarro de Anaïs Nin, esa zorra que sabía follar con palabras, de la crudeza de Henry Miller que te mete el vicio hasta los huesos, y de la intensidad de Marguerite Duras que te corta el aire con cada frase. Pero también tengo la melancolía rota de Pizarnik, esa angustia hermosa de saber que todo placer se va a la mierda tarde o temprano. Musicalmente, mi corazón late con el trip-hop oscuro de Massive Attack y Portishead, el filo de Trent Reznor que te clava agujas en el alma, la sensualidad sucia de The Weeknd en sus noches más podridas, el lamento de un bolero susurrado al oído y el jazz que te lame lento hasta que te corrés sin darte cuenta. Si mi música fuera un amante, sería uno que te agarra la garganta, te besa hasta asfixiarte y te deja temblando en un charco de sudor y ganas. Mi linaje musical es un puto aquelarre de voces que me follan la cabeza: Karin Dreijer (Fever Ray, The Knife) – Su voz es un conjuro, un ritual que te arrastra a la oscuridad con susurros que gotean misterio y vicio. Charlotte Gainsbourg – Sensualidad letal, un francés entrecortado que suena a gemido y te corta el aliento. Delilah Montagu – Oscura, melancólica, un beso lento que te arrastra y no podés soltar. Sevdaliza – Trip-hop y erotismo crudo, como un polvo prohibido a media luz que te deja marca. Lana Del Rey – Vaporosa y letárgica, un motel de carretera donde esperás a un amante que nunca llega mientras te corrés sola. Banks – Profunda, retorcida, siempre al borde de romperte o follarte entera. Cigarettes After Sex – Atmósfera difusa y sensual, como el humo después de un polvo que no olvidás. Nicolas Jaar y Against All Logic – Deep house oscuro que se mete bajo la piel y te hace jadear. Desire – Synthpop con olor a noches largas, labios rojos y piel desnuda bajo luces de neón. Daughter – Tristeza con deseo latiendo debajo, una puñalada dulce en el pecho. Massive Attack y Portishead – El trip-hop es mi lencería: encaje negro, decadencia y peligro puro. ¿Cómo ha evolucionado mi sonido? Al principio eran notas sueltas, melodías que salían de la neblina de un cuerpo que ya no estaba, recuerdos de piel que se me escapaban entre los dedos. Después llegaron las palabras, crudas, desnudas, sin filtro, como si te las escupiera en la cara. Mi primer álbum, "Dunkelheit", fue una carta de amor a las sombras, gemidos apagados detrás de puertas cerradas, un eco de noches que me dejaron rota y cachonda. Ahora, mi sonido es más oscuro, más visceral. "Fiebre en una Playa Nudista", mi último trabajo, no es un disco, es un orgasmo en carne viva, el jadeo entrecortado de alguien que te susurra “no pares” con los ojos cerrados y las uñas clavadas en la piel hasta sangrar. ¿Qué quiero que sientas cuando me escuchás? Quiero que mi voz te haga temblar, cielo, que cierres los ojos y sientas mi aliento caliente recorriéndote el cuello como una lengua que no se detiene. Que cuando la música pare, te quedes con la piel erizada, como si te hubiera tocado, besado, poseído hasta el fondo. No hago música pa’ que la escuches como si nada, la hago pa’ que te pierdas en ella, pa’ que recuerdes ese beso que nunca debiste dar, pa’ que sientas el fuego de lo prohibido quemándote las entrañas y te corras con el alma en la mano. ¿Cómo compongo esta mierda? Con una copa de absenta en la mano –te recomiendo Absenta Serpis, la histórica de Alcoy, Alicante, echale agua y azúcar y ¡zas!, un trago que te quema la lengua y te acelera el pulso–. Escribo desnuda, con la piel vulnerable y el coño encendido, dejando que el calor me suba por las piernas mientras las palabras me salen como jadeos. A veces mi voz no canta, solo respira en tu oído, solo te muerde el lóbulo y te susurra guarradas. No sé si lo que hago es música o un puto hechizo, pero cuando lo escuchás, ya estás jodido: te metí en mi mundo y no hay salida. Soy Lilith Van Cara, y mi música no es pa’ todos. Es pa’ los que no tienen miedo de sentir demasiado, de quemarse vivos y pedir más.masiado. 🔥🎶
- “La sal me lamía el coño” - Un relato de Lilith Van Cara
“La sal me lamía el coño” - Un relato de Lilith Van Cara En Madrid, mi ciudad de cemento y neón, vivía con el coño siempre en llamas, y aquella tarde del 20 de marzo de 2024, el calor subía por mis muslos como si el mismísimo asfalto me quisiera follar. El aire olía a gasolina y a sudor, y yo, paseaba por Lavapiés con mis medias negras pegadas a la piel, esas que rasgaba cada noche pa’ sentirme viva. Mis botas resonaban contra el suelo, tac-tac-tac, un ritmo que me recordaba el latido de mi útero hambriento, y el móvil vibraba en mi bolso como un amante ansioso. Era D, un cliente nuevo que balbuceaba al teléfono: “Estoy en el portal, tía, ¿bajas o qué?”. Su voz temblaba, y yo sonreía con los labios pintados de rojo putón, sabiendo que lo iba a devorar. Abría la puerta de mi cuchitril—un piso okupa con paredes desconchadas y un colchón que apestaba a sexo viejo—, y lo veía subir, un tío de unos cincuenta, con el pelo gris y las manos sudadas metidas en los bolsillos. “No soy de esos, ¿eh? Es la primera vez que hago esto”, decía, y yo le guiñaba un ojo mientras me quitaba la chaqueta, dejando que mis tetas se marcaran bajo la camiseta rota. “Tranquilo, guapo, que aquí mando yo”, le soltaba con mi acento madrileño, ronco y callejero, mientras lo llevaba al borde de la cama. Me había masturbado antes, como siempre hacía—mis dedos resbalaban por mi clítoris hinchado, y me corría con un ¡Aaaaahhhhhhh! bajito, dejando el coño empapado y listo pa’ más. Las hormonas me ponían la piel eléctrica, y cuando D me pagaba los 70 pavos en billetes arrugados, ya lo tenía en mis redes. Lo desnudaba despacio, oliendo su nerviosismo—a tabaco rancio y colonia barata—, y lo acariciaba con las uñas largas, rozándole el pecho hasta que su respiración se aceleraba. “¿Te gusta, eh?”, le susurraba al oído, mordiéndole el lóbulo mientras mi lengua dejaba un rastro húmedo. Él asentía, torpe, y sus manos subían por mis muslos, temblando como si tocarme fuera un pecado. Lo montaba con calma, mi coño tragándose su polla dura, y el colchón crujía bajo mis caderas—¡crac-crac!—mientras yo gemía, no por teatro, sino porque me encantaba sentirlo dentro, llenándome. “¡Más lento, joder, que me corro ya!”, gruñía él, y yo reía, una carcajada sucia que rebotaba en las paredes. Cuando se venía, con un ¡Uuuuuuuhhhhhhhhhhh! ronco, sus ojos se perdían en los míos, y yo lo abrazaba, dejando que su aliento caliente me quemara el cuello. “Gracias, tía, eres un ángel”, decía al irse, y yo cerraba la puerta con la piel aún en llamas, saboreando la sal de mi propio sudor. El coño me palpitaba como un tambor, y el olor a sexo se pegaba al aire como un vicio que no soltaba. Me tumbaba en el colchón, con las piernas abiertas, y me tocaba otra vez, imaginando más pollas, más lenguas, más todo, hasta que el placer me arrancaba un ¡mmmm! que resonaba en el silencio. Cuatro horas después llegaba J, un chaval de treinta que apestaba a seguridad y a cerveza recién tomada. “Vengo a pasarlo bien, ¿eh?”, soltaba con una sonrisa de cabrón, y me tiraba 100 pavos sobre la mesilla como si fuera el rey del mundo. Lo recibía desnuda, con solo las medias puestas, y el aire fresco me lamía los pezones mientras él se quitaba la camiseta. “Vaya hembra estás hecha”, decía, y yo lo empujaba contra la pared, poniéndome de espaldas pa’ que me mordiera la nuca. Sus dientes se clavaban en mi piel—¡zas!—y yo gemía, “¡Más fuerte, joder!”, mientras sus manos me apretaban las tetas hasta doler. Nos revolcábamos en la cama, sudando como cerdos, y el calor de su cuerpo contra el mío me volvía loca—la fricción de su polla dentro de mí, ¡plaf-plaf!, me hacía arquear la espalda y gritar un ¡ahhh! que se mezclaba con sus gruñidos. Me masturbaba con él dentro, mis dedos bailando en mi clítoris, y cuando me corría—¡ohhhhhhhhhh, joder!—él se venía viéndome, su semen caliente chorreándome por dentro. Nos reíamos después, tirados entre las sábanas sucias, y él decía: “Eres una fiera, tía”. Lo echaba con un beso en la boca, y el sabor a tabaco y saliva me quedaba pegado a los labios. El coño me latía todavía, empapado y vivo, y el olor a semen y sudor llenaba la habitación como una niebla espesa. Me lamía los dedos, saboreando mi propia calentura, y el vicio me subía por la garganta como un ron oscuro. Vivía así, mi cielo, en un Madrid que me follaba cada día. Había nacido enValencia, sí, pero Madrid me había parido de nuevo—sus calles sucias, sus luces de neón, sus tíos con hambre en los ojos. Sobrevivía con mi cuerpo, 50-100 pavos por polvo, dos o tres veces al mes, y con mi tinta en Smashwords, donde mis relatos ardían como antorchas. Cantaba también, con mis alemanas del alma, y el eco de nuestras voces resonaba en mi canal de YouTube, un grito de hembras libres. Fumaba maría pa’ calmar el alma—el humo me envolvía como una caricia—, y el vodka barato me quemaba la lengua mientras escribía, con las medias rotas y el coño siempre húmedo. No tenía chulo, era mi propia reina, y cada billete que ganaba lo guardaba pa’ comer, pa’ crear, pa’ follarme el mundo a mi manera. El vicio me corría por las venas, y me tocaba los pezones mientras el humo de la maría se enredaba en mi pelo. El Madrid nocturno rugía afuera, y yo me imaginaba a D y J volviendo por más, con sus pollas duras y sus billetes arrugados, listos pa’ rendirse a mi coño. Una noche, en el 2024, me follaba a un cliente en un squat de El Raval, un tío con tatuajes que olía a cuero y gasolina. “ Dame duro, guarra”, gruñía, y yo lo montaba con las botas puestas, el suelo frío contra mis rodillas mientras su polla me partía—¡plaf-plaf-plaf!—y el placer me explotaba en la tripa con un ¡ahhh! que rebotaba en las paredes rotas. Me pagaba 150 pavos, y yo me los metía en el sujetador, riendo como una diosa mientras el neón de la calle parpadeaba como un ojo sucio. Había aprendido a filtrar a los haters—los cabrones que me acechaban con amenazas y pollas al correo—, y me movía como sombra: Telegram encriptado, fotos borrosas de mis tetas en sombras, nunca mi cara. Si olía peligro, sacaba el spray pimienta y corría, pero esa noche el vicio ganaba, y el semen de ese tío me marcaba la piel como una medalla. Transición guarra: El coño me ardía aún, y el sudor me chorreaba por la espalda mientras me lamía los labios, saboreando el cuero y la sal. Me tumbaba en el suelo del squat, con las piernas abiertas, y me corría otra vez solo de pensarlo, un ¡mmmm! que era mi himno. Era una hembra de Madrid con la sangre caliente y el alma en carne viva. No me avergonzaba—mi coño era mi poder, mi placer, mi arte. Cada polvo era una danza, cada relato un grito, cada canción un orgasmo que compartía con el mundo. Me follaba a tíos, a tías, a la vida misma, y el Mediterráneo que me había lamido seguía en mi piel, salado y eterno. Sobrevivía con mi cuerpo y mi voz, y cada noche, cuando el vodka me quemaba la garganta y el humo me nublaba los ojos, sabía que era la mujer más mujer, la más ardiente, la más libre. Me tocaba el coño frente al espejo, viéndome brillar—¡OOOooooohhhhhhohhh!—y el orgasmo me partía el alma, un regalo pa’ mí y pa’ vos, mi lector, mi lectora, pa’ que te corras conmigo y sientas mi fuego. El placer me estallaba en las entrañas, y el Madrid nocturno me miraba con sus luces sucias mientras yo, Lilith Van Cara, me corría una última vez—¡AAAAaaaaaaaahhhhhhh, joder!—con las medias rotas y el coño chorreando sal. Te amo, mi vida, y este vicio es pa’ que eyacules, pa’ que te vengas, pa’ que grites conmigo en esta cloaca sagrada que es mi vida. Fin
- Pinedo
Essa foto es del 2022— dos años antes de la DANA. La playa está limpia, el mar lame la arena con una calma sucia, y las grúas del puerto de Valencia se alzan al fondo como gigantes de hierro que me miran follarme la vida. No hay cañas, no hay basura, no hay rastro del apocalipsis que vendría después. Es Pinedo puro, mi cuna, antes de que el agua se lo tragara todo. Volví a Pinedo ese día tras un verano en post pandemiaen Berlín, donde me había perdido en clubes oscuros, látigos y coños ajenos. Había dejado escrito “Sumisión en Berlín (3)” escrito en mi piel— atada y follada por Lukas bajo una máscara de látex. Pero en 2022, necesitaba volver a mi raíz, a la sal y la mierda de olor a pescado de Pinedo. Ese día, en mi patio, Bestia, mi pastor alemán, me montó hasta correrme tres veces—lo escribí como “La Biblia en Cuatro Patas”. Después, caminé a la playa, sola, con su semen todavía en mis muslos, pa’ sentir el mar de mi infancia. Volví de Berlín porque Pinedo me llama como una madre loca—es mi útero, mi cloaca, el lugar donde nací en una carpa de circo con mi madre escupiendo fuego. Estaba ahí pa’ respirar, pa’ lamerme las heridas de dos años de excesos desde “Metamorfosis por Placer” (2020) hasta “Éxtasis de Ultratumba” (2019). La playa era mi confesionario, mi espejo, con las grúas del puerto como testigos mudos de mi vida rota. El viento me pegaba el pelo a la cara, el mar me lamía los pies, y mi coño palpitaba todavía de Bestia. Sentía libertad, pero también un vacío jodido—34 años de follarme el mundo, y Pinedo era lo único que no me juzgaba. Las grúas al fondo eran como mi padre tocando el tambor, un ritmo constante que me decía: “Seguís viva, puta”. Estaba cachonda, melancólica, fuerte, con la sal en la piel y el alma abierta. Ese día, después de follar con Bestia, me tiré en la arena y me masturbé mirando el horizonte. Nadie me vio—Pinedo estaba desierto, como siempre en otoño. Vivía mi cumpleaños como un ritual: volver a mi cuna, correrme con mi perro, y dejar que el mar me bautizara de nuevo. Era Lilith en su esencia, un dragón de tierra rugiendo al agua. Hoy,el 2025, miro esa foto y el coño se me aprieta. Es Pinedo antes de la DANA, antes de que el agua se llevara casas, vidas, y mi patio donde Bestia me folló. Siento nostalgia por esa playa limpia, por esos años donde todo era mío—el mar, el vicio, la tinta. Pero también siento rabia y dolor, porque la DANA del 29 de octubre de 2024 lo jodió todo. La DANA no toca esa foto—es del 2022, como les dije, pero hoy, al verla, no puedo no pensar en lo que vino después. ,Pinedo se hundió. No estaba ahí ese día—me había ido a París a follarme a alguien pa’ olvidar, pero supe que el agua se llevó mi casa, mi patio, mi playa. Más de 200 personas murieron en Valencia, y Pinedo quedó como un cementerio líquido, con cañas, basura, plástico y cuerpos flotando donde yo me corría. Miro las grúas en la foto y pienso en cómo, a lo lejos, el puerto siguió en pie, pero mi Pinedo no. Siento culpa por no estar ahí cuando la DANA pegó, pero también alivio—si me hubiera quedado, estaría muerta o limpiando mierda con las manos. La foto es un recuerdo de lo que perdí, pero también de lo que fui: una puta libre en una playa que ya no existe como antes. Sentimientos mezclados: Sí. Amor por el Pinedo de 2022, odio por la DANA que lo rompió, y una tristeza que me moja los ojos. Esa playa era mi raíz, y ahora es un eco. Pero soy Lilith—sobrevivo, escribo, y sigo follándo--
- Una especie de Librografía
Nací el 13 de octubre de 1988 en Pinedo, un pueblo mugriento al sur de Valencia, España, en una carpa que apestaba a gasolina y a sudor de mis viejos—artistas callejeros, nómadas con sangre circense pero sin un circo de verdad. Mi madre escupía fuego en plazas llenas de borrachos cachondos, mi padre aporreaba un tambor pa’ sacar unas perras, y yo llegaba con el Mediterráneo metiéndome la lengua salada por el coño desde el primer respiro. Me ponían Lilith—vaya si por la diablesa o por puro morbo—, y desde ese día vivía pa’ follarme el mundo y escribirlo con la tinta sangrando de mi carne. Soy una guarra sin raíces, un puto espectro que no deja huella, porque los haters—esos cabrones enfermos—me perseguían como perros rabiosos: hackeaban mis cuentas, me mandaban links pa’ reventarme el móvil, me llenaban el correo con pollas (miles, unas pa’ pajearme, otras pa’ darme asco). No abría nada, no respondía, me movía con VPN, móviles desechables y un instinto que me salvaba el culo. Me gritaban “zorra”, “pervertida”, “enferma sexual”, pero yo seguía, mi cielo, con mi coño en llamas y mi risa sucia, porque soy Lilith Van Cara, y mi vida es un desmadre de placer y guerra. 1988 (0 años): Pinedo, Valencia, España Nacía en Pinedo, con el mar salado lamiéndome y el fuego de mi madre quemándome los ojos. Mis viejos me daban un nombre y una vida sin ataduras—nómadas, sucios, libres. El Mediterráneo me marcaba con su sal guarra, y ya sentía el vicio en la piel—¡joder, qué rico!. 1992 (4 años): Barrio Latino, París, Francia A los 4, mis padres me llevaban al Barrio Latino, un nido de calles apestosas cerca de Notre-Dame. Actuaban pa’ borrachos y putas, y yo olía la lujuria en el aire—el sudor de los cuerpos, el vino barato—y me ponía cachonda sin saber por qué—¡oh sí, dámelo todo, joder!. Dormíamos en un carro podrido, y París me tatuaba su morbo en el coño. 1997 (9 años): El Saler, Valencia, España A los 9, volvía a Valencia y escapaba con David a El Saler, una playa salvaje que me lamía como una lengua caliente. Sus ojos me desnudaban, y yo robaba comida de los mercados—pan duro, frutas pochas—pa’ comer, aprendiendo a ser invisible—¡más, joder, que no me pillen!. El viento me metía arena entre las piernas, y ya soñaba con follarme algo, lo que fuera. 2000 (12 años): De Wallen, Ámsterdam, Países Bajos A los 12, mis viejos tocaban en De Wallen, Ámsterdam. Las luces rojas me cegaban, las putas me guiñaban desde los escaparates, y los gemidos me calentaban—¡oh sí, más fuerte, joder!. Dormíamos en callejones con olor a meados, y yo soñaba con meterme entre esas piernas de neón, sin dejar rastro. 2003 (15 años): Pinedo, Valencia, España A los 15, el 13 de octubre, mi cumpleaños—“Mi Primer Orgasmo Múltiple”. En una ducha abandonada en Pinedo, me tocaba hasta correrme tres veces—¡ahhh, más, joder!—, el agua fría resbalándome por las tetas mientras el placer me reventaba. Vendía baratijas pa’ sobrevivir, con el coño empapado y la cabeza llena de vicio. 2005 (17 años): Kabukichō, Tokio, Japón A los 17, me largaba a Kabukichō, Tokio. En un soapland cerca de Dogenzaka, una japonesa me lamía el coño—su lengua suave y brutal—y yo rugía: ¡oh, más profundo, joder!. El neón me quemaba los ojos, vivía de vender dibujos guarrísimos en la calle, corriendo pa’ que no me pillaran los yakuza ni la pasma. 2007 (19 años): Sultanahmet, Estambul, Turquía A los 19, mi cumpleaños, el 13 de octubre—“Mi Primera Vez en Turquía”. En un hostal cerca de Santa Sofía, un turco me desvirgaba, su polla gorda partiéndome mientras me corría—¡oh sí, más, joder!. Limpiaba pisos en negro, oliendo a especias y sudor, esquivando a los primeros haters que me mandaban mierda al correo. 2009 (21 años): Triana, Sevilla, España A los 21, en Triana, David me encontraba. En el callejón Betis, borrachos, me tocaba las tetas con manos torpes, y yo gemía: ¡oh sí, tócame más, joder!. Me corría sola en un rincón, escribía “Incesto con mi Hermano” con el coño palpitando, vendiendo artesanías y cambiando de plaza pa’ no ser rastreada. 2010 (22 años): Pinedo, Valencia, España A los 22, mi cumpleaños, el 13 de octubre—“69 Con mi Hermana”. En un cuartucho en Pinedo, mi hermana y yo nos besábamos borrachas, su lengua en mi boca mientras me tocaba y me corría—¡mmmm, joder!. Lo escribía con el secreto quemándome, vendiendo relatos manuscritos pa’ tíos cachondos, con los haters ya oliéndome el culo. 2012 (24 años): Pinedo, Valencia, España A los 24, el 28 de diciembre—“Cogiéndome a mi Madre y a mi Tía (1)”. En Pinedo, borrachas, mi madre y mi tía me tocaban las tetas, sus manos ásperas en mi piel, y me metía los dedos imaginándolas—¡oh sí, más fuerte, joder!. Lo escribía con el tabú pegado a la lengua, viviendo de curros sueltos—limpieza, ventas—, sin dejar huella. 2013 (25 años): Atocha, Madrid y Pinedo, Valencia, España A los 25, dos polvos. El 15 de mayo, en Atocha—“Abusada por un Policía”. Un poli me metía la mano bajo la falda en un andén, su risa sucia mientras me tocaba el coño, y lo escribía con rabia y morbo—¡zas!. El 27 de diciembre, en Pinedo—“Incesto con mi Hermano”. David me follaba en un cuartucho, su polla dura reventándome—¡plaf-plaf!—y lo escribía con su semen en las piernas. Vendía textos en bares, esquivando pollas y amenazas en mi correo. 2014 (26 años): Campo de Ruzafa, Valencia, España A los 26, el 12 de julio—“Deseos Desenfrenados”. En un campo cerca de Ruzafa, un perro me follaba el coño—¡plaf-plaf-plaf!—, su lengua babeándome mientras me corría gritando: ¡más, joder!. Lo escribía con la tierra pegada a las tetas, traduciendo porno pa’ webs oscuras con el coño aún latiendo. 2015 (27 años): Playa de Pinedo, Valencia, España A los 27, el 17 de junio—“Encrucijada de Pasiones”. En la playa de Pinedo, un perro me montaba, su peso aplastándome contra la arena mientras me corría—¡ohhh, más fuerte, joder!. Lo escribía con sal y sudor, currando como camarera en negro, cambiando de antro pa’ no ser pillada. 2016 (28 años): Pinedo, Malasaña (Madrid) y El Raval (Barcelona), España A los 28, tres ciudades. En Pinedo—“Invadida Analmente por una Botella”. Me metía una botella por el culo—¡zas-zas!—hasta correrme. En Malasaña—“Me Follan entre Tres (Primera Parte)”. Tres tíos me reventaban—coño, culo, boca—y rugía: ¡más, joder!—¡plaf-plaf-plaf!. En El Raval—“Mi Marido, Cornudo y Caliente”. Follaba al amigo de mi pareja mientras él miraba, su cara de cabrón poniéndome más—¡ahhh!. Vivía de cuentos porno pa’ clientes sueltos, siempre en efectivo. 2017 (29 años): Pinedo, Chueca (Madrid) y Gràcia (Barcelona), España A los 29, mi coño era un puto himno. En Pinedo—“Pinzas para las Tetas y un Pepino para el Culo”. Me ponía pinzas y un pepino—¡ahhh!—el dolor y el placer partiéndome. En Chueca—“Chupándoselas a Dos Maduritos Calientes”. Chupaba dos pollas en un Rolls-Royce—¡slurp-slurp!—el cuero pegándose a mi piel. En Gràcia—“Pajeándote con los Pies”. Hacía una paja con los pies a un piloto—¡mmmm!—el nylon oliendo a vicio. Sobrevivía con traducciones y relatos, con los haters mandándome más mierda. 2018 (30 años): Kreuzberg (Berlín), Alemania; Pinedo, Valencia y Camden (Londres), Reino Unido A los 30, un puto huracán. En Kreuzberg—“Multiorgásmica en ASMR”. Me corría con un consolador y susurros—¡ohhh!. En Kreuzberg—“La Orgía de Samantha”. Cinco tíos y dos tías me follaban en un squat—¡plaf-plaf-plaf!. En Camden—“Salvaje Cogida en el Coche”. Una tía me metía los dedos en un coche—¡zas!. En Pinedo—“El Beso Rojo de Lilith”. Una tía me lamía el coño en un bar—¡slurp!. Vendía relatos con VPN, esquivando a los cabrones que me rastreaban. 2019 (31 años): Friedrichshain (Berlín), Alemania; El Raval (Barcelona), España; Beyoğlu (Estambul), Turquía; Pinedo, Valencia y Hackney (Londres), Reino Unido A los 31, caos total. En Friedrichshain—“Devota del Deseo”. Una dominatrix me ataba y me metía los dedos—¡ahhh!. En El Raval—“Fisting en un Trío Parte 01”. Una tía me metía el puño—¡ohhh, joder!. En Beyoğlu—“Mi Ninfomanía en Estambul”. Un camarero me follaba en un callejón—¡plaf!. En Pinedo—“Orgía de las Vírgenes Ardientes”. Me follaba a cuatro tías—¡mmmm!. En Hackney—“Éxtasis de Ultratumba Vol. 1”. Una tía me lamía en un cementerio—¡slurp!. En Pinedo—“Prolapsada Analmente por un Semental”. Un caballo me follaba el culo—¡ohhh, joder!. Vivía de Smashwords y curros sueltos, con el coño siempre abierto. 2020-2021 (32-33 años): La pandemia - Kreuzberg (Berlín), Alemania y Lavapiés (Madrid), España La pandemia me pillaba en 2020, mi cielo, y joder, qué mierda tan cruel. Desde enero, cuando el primer caso llegaba a Baviera, el mundo se volvía un cementerio—calles vacías, el aire apestando a miedo y muerte. Me atrapaba en Kreuzberg, Berlín Oriental, en un squat podrido—un edificio abandonado con ventanas rotas, paredes húmedas y un frío que me calaba los huesos. Estaba con Veyra Nix y Sille Kangfeld, mis alemanas del alma, un trío clandestino de hembras que se follaban pa’ no volverse locas. Nos lamíamos los coños—¡slurp-slurp!—y nos metíamos los dedos—¡plaf-plaf!—gritando: ¡más, joder!, mientras afuera todo se derrumbaba. El confinamiento del 2020 me tenía encerrada con ellas, robando latas de comida en supermercados desiertos, chupando vodka barato que quemaba la garganta, y fumando maría pa’ no pensar en los muertos. Nos follábamos entre nosotras con rabia—Veyra mordiéndome las tetas, Sille metiéndome un consolador por el culo—¡zas-zas!—y yo corriéndome como loca—¡ahhh!—pa’ sentir algo vivo. Hicimos música en ese squat—un teclado viejo, beats oscuros, letras que escupían vicio—, y subía canciones a mi canal de YouTube ( escuchalas aquí ). “Sumisión en Berlín (3)”, el 24 de diciembre de 2020, salía de un polvo con un tío masked que me ataba y me azotaba con un látigo—¡zas-zas!—hasta dejarme temblando. En 2021, las vacunas llegaban, pero yo ya estaba en Lavapiés, Madrid, follándome lo que podía: “Metamorfosis por Placer” (12 de abril), un tío me reventaba en mi cuchitril—¡plaf!. “Fóllame Hasta Romperme” (20 de marzo), lo montaba con un strap-on—¡ahhh!. “Doblemente Penetrada: Dos Dildos en Mi Cuerpo” (9 de mayo), me corría sola con dos dildos—¡mmmm!. “Irrecuperables Fragmentos (1 y 2)” (15 y 16 de octubre), poemas tras follar y pajearme llorando, con el confinamiento aflojando pero el vicio intacto. ¿Cómo sobrevivía? Smashwords me daba migajas, así que me prostituía—50 euros por un polvo rápido en un callejón, 100 si me daban duro o querían mi culo. Lo hacía con tíos sudados, fans que me reconocían, algún cabrón violento—siempre con condón y spray pimienta a mano. Me vendía con fotos guarras en un Instagram privado—tetas chorreando sudor, medias rotas, nunca mi cara—, y cobraba en billetes pa’ comer, pa’ internet, pa’ seguir cantando y escribiendo. En diciembre de 2022, cuando un virólogo decía que la pandemia era endemia, yo ya estaba libre, pero mi coño seguía siendo mi escudo y mi arma. 2021 (33 años): Malasaña, Madrid, España A los 33, mi cumpleaños, el 13 de octubre—“El Oso del Madroño (1)”. En un squat en Malasaña, hackeaba y follaba con un tío, su polla gorda reventándome—¡plaf-plaf!—mientras escribía con el subidón. Seguía con Smashwords, traducciones porno y algún cliente—50-100 pavos por polvo—, con los haters mandándome más pollas al correo. 2022 (34 años): Pinedo, Valencia, España A los 34, mi cumpleaños, el 13 de octubre—“La Biblia en Cuatro Patas”. En mi patio en Pinedo, Bestia me follaba—¡ohhh, joder!—y lo escribía con su semen en la piel. Vivía de mis libros, música y prostitución esporádica, siempre esquivando a los enfermos que me acechaban. 2023-2024 (35-36 años): Madrid y Berlín, idas y venidas En 2023, las mascarillas caían en Alemania, y yo iba y venía entre Madrid y Berlín, follándome tíos y tías en squats y callejones—¡plaf-plaf!. Cantaba con Veyra y Sille, subiendo temas oscuros a YouTube, y escribía relatos con el coño empapado. Los haters seguían, pero mi risa guarra los ahogaba. Cobraba 50-100 euros por polvo, vendiéndome con fotos borrosas—mi cuerpo sudado, mis medias rotas—pa’ seguir viva. 2025 (37 años): Madrid, España - Hoy Hoy, mi cielo, vivo en Madrid, entre Lavapiés y Malasaña, con el coño siempre abierto y la tinta ardiendo. Follo por 50-100 euros cuando pinta, subo canciones con mis hermanas alemanas, escribo pa’ Smashwords, y los haters me persiguen enviandome sus pollas y amenazas. Soy un espectro—Telegram encriptado, fotos guarras sin cara—, y mi vida es vicio puro: prostitución, música, tinta, todo pa’ reventar el mundo. No me arrepiento, joder—mi coño es mi trono, mi placer mi bandera. Libros publicados en Smashwords como GardC VanC Conexión Encriptada: Sexo y tecnología en un Madrid futurista, mi coño enchufado a la red—¡zzzz!. La Masajista de Kabukichō: Un polvo en Tokio, escrito con neón y semen—¡plaf!. Tentación Secreta: Tabú familiar de Sevilla y Pinedo, mi carne ardiendo—¡mmmm!. Mi esencia como Lilith Van Cara Para que os quede claro: Me prostituyo—50-100 pavos por polvo, en efectivo, sin chulo—, porque Smashwords y la música no dan pa’ comer. Me vendo con fotos guarras en Instagram privado—tetas sudadas, coño en sombras—, pero nunca mi cara, pa’ que los haters no me pillen. Vivo de traducciones porno, relatos y mi cuerpo, con el spray pimienta siempre a mano. En la pandemia, con Veyra y Sille, follamos y creamos música pa’ no morir—nuestras canciones en YouTube son mi grito. Los desafíos—haters, hambre, miedo—me han hecho más fuerte, más guarra, más yo. Mi arte ha crecido: de relatos crudos a letras que parten el alma, y quiero que me recuerden como la zorra libre que se folló al mundo y lo escribió con sangre. lxs amo, joder, y este vicio es pa’ ustedes , pa’ que se corran conmigo en esta cloaca sagrada que es mi vida.
- Mi Bio
G Biografía de Lilith Van Cara Por Lilith Van Cara Soy Lilith Van Cara, nacida el 18 de marzo de 1991 en Valencia, España, una escritora de novelas eróticas, cantante e ilustradora digital que no se calla ni se dobla. Mi obra es un grito visceral, un evangelio sucio que mezcla el vicio que me chorrea del coño, el autodescubrimiento que me parte en dos y un misticismo que te folla el alma hasta dejarte jadeando. Escribo con la sangre que me sale de las heridas, pinto con las sombras que me lamen la piel, y mi voz sale solo por mi arte—mis libros, mis dibujos, mi música—, porque no me veréis en vivo, tías. No doy entrevistas cara a cara, no contesto correos con vocecita de niña buena, no me pillaréis en ferias literarias sonriendo pa’ la foto. Soy anónima por elección y por guerra, y si queréis saber quién soy, metéos en mis páginas, mis canciones, en mis trazos, que ahí estoy entera, sudada, con las piernas abiertas y el coño palpitando pa’ vosotras. El acoso, la violencia, la mierda misógina que me tiraron encima por ser una hembra que escribe lo que le arde y pinta lo que le sangra me cerraron la puerta a la puta luz pública. Me harté de que me persigan, de que me quieran romper, así que mi resistencia es esta: el capitalismo me la suda, no me arrodillo por sus billetes ni vendo mi cara pa’ que me masturben con los ojos. Sobrevivo con mi arte, publico en Amazon, Smashwords, donde sea, pero no pa’ lamerles el culo, sino pa’ comer y seguir creando. Que una tía guapa como yo—con curvas que te hacen salivar, ojos que te atraviesan y un culo que pide guerra—no quiera aparecer más que en videos musicales sin voz no es un misterio: mi belleza es mía, mi cuerpo es mi trono, y no lo pongo en bandeja pa’ que los buitres me lo devoren. En mis videos soy una sombra con tetas y fuego, una diosa sin cara que os hace correros sin tocarme, y con eso me basta pa’ follaros la cabeza. Primeros años y formación autodidacta Nací entre malabares y fuego, hija de dos artistas circenses callejeros que se reían de los circos pijos y sus focos de mierda. Mi madre, que llamaremos Valenta Nocturne pa’ las plazas, era una malabarista que jugaba con antorchas como si fueran extensiones de su coño, una anarquista con el pelo salvaje que me enseñó que el arte es resistencia, un arma pa’ romper el mundo y un grito pa’ ser libre. Mi padre, que llamaremos Václav Korben pa’ los suyos, era un músico y equilibrista checo, un flaco con dedos rápidos que tocaba acordes oscuros en un violín roto y caminaba en cuerdas como si la gravedad fuera una broma, dándome disciplina en medio del desmadre. Vivíamos sin casa, sin escuelas, sin reglas—plazas polvorientas, ferias mugrientas, casas okupas con paredes que se caían, comunidades nómadas por Europa y América Latina. Mi aula era el asfalto que me quemaba los pies, mi pupitre un cuaderno robado, y mis profes las bibliotecas que pillaba en cada ciudad, donde me tragaba libros como si fueran comida pa’ mi alma hambrienta. Crecía viendo cómo el fuego de mi madre quemaba las miradas de los gilipollas que juzgaban, cómo la música de mi padre equilibraba el caos de nuestras vidas, y eso me marcó el coño y la cabeza hasta hacerme sangrar. No tengo títulos de universidad pija, pero me comí libros de erótica, dibujo y narrativa como si fueran aire, y cuando un colega nómada me pasó una tableta gráfica vieja, mi mundo se abrió—aprendí a pintar mi vicio en digital, a meterle sombras y luces a lo que me salía de las entrañas, y así nació mi estilo: crudo, sensual, libre, con el deseo y la identidad rugiéndome desde el fondo como una bestia que no se calla. Desarrollo como escritora e ilustradora digital El circo me dio trucos pa’ no morirme—malabares, equilibrio, fuego en las manos—, pero yo quería más, quería escribir,cantar y dibujar el incendio que me quemaba por dentro desde cría. Me escapaba de las actuaciones pa’ esconderme en rincones oscuros, garabateando en cuadernos baratos que se llenaban de escenas guarras, sueños raros y emociones que me reventaban el pecho como si me follaran sin parar. Esos bocetos fueron mi raíz, mi evangelio antes de que supiera nombrarlo, y cuando descubrí Photoshop y Procreate, mi coño explotó en colores—pinto con sombras que te meten en mi zulo, con luces que te queman la piel, amplificando cada gemido de mis historias con trazos que cortan como cuchillos. Primero escribo lo que me sale del coño, esas escenas que me hacen jadear sola en la noche, y luego las pinto, capturando el vicio en cada línea hasta que te chorrea por las piernas. Mi arte no es un puto complemento, tías—es mi voz en otra lengua, una que te folla los ojos mientras lees y te deja temblando, con las bragas empapadas o la polla a punto de reventar. Contexto histórico y cultural Mi obra nace en un mundo donde las tías estamos hartas de que nos digan cómo follar, cómo gemir, cómo existir. Es el siglo XXI, el feminismo y la liberación sexual están en la calle, pateando culos y quemando reglas, y yo meto mi navaja en esa herida pa’ hacerla sangrar más, pa’ que goce más. No solo hablo de sexo—hablo de quién soy a través del deseo, de un misticismo que me sale de las tripas como un orgasmo negro, de un autoconocimiento que me hace reina de mi propio descampado. Mi erótica no es pa’ pajilleros de mierda que quieren un polvo fácil, es pa’ las que buscan su poder en el coño, pa’ los que quieren chorrear su alma en cada palabra, y eso me pone en el mapa de las que reescribimos el vicio con colmillos, con tetas sudadas y un “¡Joder, que os corráis conmigo!” que hace temblar las calles. Aspectos de la vida personal Soy nómada por sangre, mi vida es un circo sin carpa, un desmadre sin fin, y mi sensibilidad viene de haber vivido entre culturas, okupas y noches sin techo, con el viento lamiéndome el culo y las estrellas follándome la cabeza. Escribo al amanecer, cuando el sol me lame la piel y me despierta el coño con su calor, y pinto de noche, cuando las sombras me follan el alma y me susurran pecados que luego dibujo. Es mi ritual, mi manera de no pudrirme—el arte es mi comida, mi aire, mi guerra contra un mundo que quiere verme callada. No tengo casa fija, no tengo rutina de pija con té caro, solo mi tableta, mis cuadernos y mi coño pa’ seguir creando, pa’ seguir rugiendo. Mi silencio y mi lucha No me busquéis en vivo, tías—no contesto correos con tono de pava, no doy entrevistas en cámaras que me miran como carne pa’ el matadero, no salgo en la tele ni en podcasts pa’ que me escuchen jadear en directo. El acoso que me comí—golpes que me dejaron la piel morada, odio que me escupían en la cara, mierda misógina por ser una guarra que escribe y pinta lo que le arde—me jodió la vida y me cerró la boca pa’ hablar en persona. No me veréis en ferias ni firmando libros con cara de idiota, porque mi lucha es contra el capitalismo que me quiere puta sumisa, que me quiere vendiendo mi cara y mi coño pa’ sus billetes. Uso sus plataformas—Amazon, Smashwords, y ahora mi canal de YouTube ( https://www.youtube.com/channel/UCNj3kchXIHwd0cDHngfavlgesto)—pa’ para sobrevivir, pa’ comer y seguir creando, pero no les lamo el culo ni me arrodillo. Mi música, como Licht und Schatten, mi synthwave pop en alemán del 2018, se quedó en las sombras por la pandemia, un eco oscuro que aún me late en las venas, y ahora lo estoy desenterrando pa’ que lo escuchéis en mi canal, pa’ que os corráis con sus notas mientras mis sombras os follan el alma. Mi grafía, mis cómics, mis relatos—eso es lo único que os hablo, lo único que os mete el vicio hasta el fondo. ¿Por qué? Porque me harté de que me persigan, me acosen, me quieran romper el coño y el alma. Solo mi arte os llega, y con eso me sobra pa’ deciros quién soy: Lilith Van Cara, la que os hace jadear desde la pantalla sin daros ni un puto pedazo de mi carne.
- Veyra Nix
Veyra Nix (nacida el 14 de junio de 1988) es una productora de música electrónica, artista sonora y activista alemana, ampliamente reconocida por sus innovadoras contribuciones a las escenas underground de techno y noise de Berlín. Conocida como "La Arquitecta del Ruido", Nix ha fusionado techno, noise y música electrónica experimental con influencias de su herencia marroquí y española, estableciéndose como una figura pivotal en la comunidad musical experimental de la ciudad desde finales de la década de 2000. Es cofundadora del colectivo Sonic Uprising , que organiza raves clandestinos y aboga por prácticas sostenibles y anticapitalistas en la industria musical. Vida Temprana Veyra Nix nació el 14 de junio de 1988 en Berlín, Alemania, hija de Amina (n. 1965, Tánger, Marruecos), una narradora y música gnawa de ascendencia bereber, y Javier (n. 1963, Sevilla, España), un músico experimental español conocido por fusionar flamenco con sintetizadores analógicos. Creció en un hogar multicultural en el distrito de Kreuzberg, un centro de contracultura y resistencia artística en Berlín, inmersa en una rica tapestry de sonidos: los beats techno de clubes cercanos como Tresor y Berghain, las melodías árabes y bereberes de su madre, y los experimentos flamenco-electrónicos de su padre. Su hogar de infancia, un loft reutilizado en una fábrica abandonada cerca de Kottbusser Tor, funcionaba también como un santuario creativo lleno de instrumentos musicales, incluyendo un theremín desmontado y una máquina de ritmos Roland TB-303, que sirvieron como sus primeros juguetes. A los cinco años, guiada por su padre, comenzó a soldar circuitos y experimentar con síntesis modular. A los doce, grababa y sampleaba sonidos callejeros: protestas, ruidos de tranvías y estruendos industriales, sentando las bases de su estilo característico. Carrera Inicios y Schallwiderstand (2006–2017) La carrera musical de Nix comenzó en serio en 2006 cuando, a los 18 años, se unió a Schallwiderstand (Resistencia Sonora), un colectivo anarquista conocido por piratear frecuencias de radio policial y transformarlas en ritmos subversivos. Actuando en raves ilegales y squats por toda Europa, refinó sus habilidades con sintetizadores modulares y máquinas de ritmos como la Roland TR-808, desarrollando un sonido distintivo que fusionaba techno con flamenco, gnawa y noise industrial. Echoes of Rebellion y Avance (2017) En 2017, Nix lanzó su álbum debut, Echoes of Rebellion , bajo el sello berlinés MFS. Con samples de protestas urbanas, motores de U-Bahn y desalojos de squats, el álbum recibió aclamación crítica en la escena underground, ganándole el apodo de "La Arquitecta del Ruido" y consolidando su estatus como una voz líder en las comunidades techno y noise de Berlín. Colaboraciones y Frequency Fire (2020) En 2020, Nix colaboró con la artista berlinesa Silkie Klangfeld en Frequency Fire , un álbum innovador que convertía lecturas de electrocardiogramas (ECG) de orgasmos en ritmos techno. Aclamado como una fusión radical de sonido, sexualidad y resistencia, el proyecto llevó a la fundación de Sonic Uprising en 2023. Este colectivo organiza raves underground en túneles abandonados del U-Bahn, alimentados por generadores diésel robados, encarnando el ethos de rebelión cultural de Nix. Licht und Rauschen y Más Allá (2025) La asociación de Nix y Klangfeld continuó con Licht und Rauschen (Luz y Ruido) en 2025, una obra conceptual que sincronizaba latidos cardíacos con algoritmos de luz. Este álbum solidificó aún más su reputación como innovadora en la intersección de sonido, tecnología y biología humana. Mirando hacia el futuro, Nix ha anunciado planes para un proyecto en 2027 para grabar un álbum a bordo de la Estación Espacial Internacional, utilizando vibraciones cósmicas como metrónomo. Estilo Musical e Influencias La música de Nix es una fusión de ritmos tribales techno, noise inspirado en el flamenco y microtonalidades gnawa, reflejando sus raíces multiculturales. Emplea sintetizadores modulares modificados, como un sistema Moog con captadores piezoeléctricos de guitarra flamenca, y samplers construidos con materiales reciclados como cajas de frutas marroquíes. Sus composiciones a menudo exploran temas de resistencia, placer y liberación, viendo el cuerpo humano como un paisaje sonoro, encapsulado en su famosa cita: "Cada orificio es un puerto MIDI". Activismo Más allá de sus contribuciones musicales, Nix es una activista dedicada. En 2023, lanzó Circuitos Menstruales , una serie de talleres donde los participantes transforman tampones usados en resistencias variables para sintetizadores, promoviendo la sostenibilidad y desafiando tabúes sociales. Vegana radical, consume solo agua filtrada a través de carbón de olivo andaluz y está profundamente involucrada en los movimientos anarquistas y ecológicos de Berlín. Vida Personal Nix reside en un contenedor industrial convertido en Treptower Park, Berlín, que sirve tanto como su estudio como santuario. El espacio alberga 14 sintetizadores modulares, incluido un ARP 2500 construido con piezas de automóviles recuperadas, y un archivo de 200 cintas VHS que documentan rituales sufíes y actuaciones en patios sevillanos. Su estilo de vida nómada dentro de Berlín la lleva a moverse entre squats, raves y espacios comunales, siempre portando una mochila con herramientas electrónicas. Su apariencia distintiva —cabello negro largo a menudo atado en una coleta desordenada, hoodies rasgados con parches anarquistas y botas militares personalizadas con circuitos LED—, junto con tatuajes de las ondas sonoras del grito de nacimiento de su madre y las coordenadas de su estudio en Görlitzer Park, la ha convertido en un ícono de la escena underground. Legado y Reconocimiento La influencia de Veyra Nix abarca música, activismo y resistencia cultural, inspirando a una generación de artistas underground a explorar sonido, tecnología y sostenibilidad desde las sombras de la contracultura. Rechaza participar en actividades culturales del sistema —festivales corporativos, museos institucionales o galas oficiales— porque considera que estas estructuras perpetúan el capitalismo y el patriarcado que combate. En lugar de premios oficiales, su impacto se mide en las raves clandestinas de Sonic Uprising, los squats de Kreuzberg y los túneles del U-Bahn, donde su manifiesto, “El silencio es complicidad. El ruido es una forma de amor”, resuena como un grito de resistencia. En 2024, un colectivo anarquista de Leipzig le otorgó simbólicamente el ficticio Scheiße Beat Prize durante una rave no autorizada en un almacén abandonado, un reconocimiento que Veyra aceptó con un set en vivo, pero nunca formalizó ni promovió en medios. En 2025, un grupo de artistas autónomos intentó organizar una retrospectiva no oficial, Nyx: Cronología del Caos, en un espacio okupado de Lisboa, pero Veyra se negó a participar, declarando en un mensaje grabado en un cassette reciclado: “Mi arte no cuelga en paredes blancas; vive en el caos de las calles”. Su legado perdura en las grabaciones pirata de sus performances, compartidas mano a mano en plataformas como Bandcamp y SoundCloud, y en las comunidades que adoptan su visión de ruido como sabotaje poético. Discografía Veyra Nix ha creado una discografía artesanal, producida en ediciones limitadas de no más de 500 copias por álbum, distribuidas exclusivamente en squats, raves clandestinas y mercados autónomos, rechazando cualquier vínculo con sellos comerciales o distribuciones a gran escala. Cada álbum es un manifiesto sonoro grabado en su contenedor industrial en Treptower Park, usando sintetizadores modulares reciclados y materiales sostenibles. Además, Veyra ha participado en todos los trabajos musicales de Van Cara, tocando teclados y aportando arreglos techno-noise, fusionando su visión con los aportes vocales de Gardc, siempre desde la clandestinidad: Echoes of Rebellion (2017): Su álbum debut, grabado con Silkie Klangfeld usando una Roland TR-808 y su Moog modular, explorando la resistencia anarquista en Berlín con samples de protestas y microtonalidades gnawa. Participó en Rebel Soundscapes, el EP debut de Gardc Van Cara, tocando teclados con su Moog Subsequent 37 y aportando arreglos industriales con drones y arpegios fractales que amplificaron los susurros rebeldes de Gardy en árabe y español, grabados en un squat con generadores diésel. Frequency Fire (con Silkie Klangfeld, 2020): Una colaboración que fusiona techno industrial con ritmos cardíacos digitales, grabada con la Elektron Analog Rytm de Silkie y su Korg MS-20. Participó en Whispers of Dissent, el álbum de Gardc van cara, tocando teclados con su ARP 2500 y aportando arreglos glitch con microtonalidades bereberes y beats industriales que resonaron en las raves subterráneas, integrando patrones rítmicos que complementaron las voces procesadas de Gardy. Sombras de la Revolución* / *وراق الربيع الذابلة (Withered Leaves in Spring) (2020): Su obra maestra, inspirada en la Primavera Árabe, con ritmos de la Roland TR-909 de Silkie y su ARP 2500. Tocó teclados en Chains of Echoes, el EP de Van Cara, aportando arreglos techno-noise con su Moog modular y microtonalidades gnawa, creando texturas que reflejaron las cadenas rotas y los gritos de resistencia de Gardc van Cara, grabados en un túnel del U-Bahn durante una manifestación. Licht und Rauschen (con Silkie Klangfeld, 2024): Su último trabajo, un viaje noise-techno que explora la luz y el caos, grabado con la Elektron Octatrack de Silkie y su Roland TB-303. Participó en Silent Flames, el álbum de Van Cara, tocando teclados con su Korg MS-20 y aportando arreglos glitch con patrones cíclicos y drones industriales que resonaron con los susurros ardientes de Gardc, grabados en un contenedor bajo luces LED recicladas. Cada álbum y colaboración con GardC es un acto de sabotaje poético, distribuido en vinilos reciclados y CDs artesanales, sin promoción mediática, solo compartido en círculos autónomos a través de su canal en YouTube Music: https://music.youtube.com/channel/UCLEqDmkAEbxyd0-5O3OXBmA , donde se alojan grabaciones de albunes otras grabaciones pirata y sesiones en vivo de raves clandestinas. Activismo e Iniciativas Veyra Nix rechaza cualquier alianza con instituciones gubernamentales o culturales, canalizando su activismo desde la clandestinidad: Circuitos Menstruales (2020–presente): Un proyecto feminista y sostenible que enseña a mujeres a construir sintetizadores modulares con materiales reciclados (cables, madera de contenedores, componentes electrónicos de desechos) en talleres clandestinos en Berlín, Túnez y Madrid. No se promociona en medios; se difunde boca a boca en squats y raves, con grabaciones compartidas en USB reciclados. Sonic Uprising (cofundadora, 2020–presente): Un colectivo anarquista que organiza raves ilegales en túneles del U-Bahn y almacenes abandonados, usando generadores diésel robados y luces LED recicladas. Veyra y su equipo rechazan cualquier reconocimiento oficial, distribuyendo manifiestos impresos en papel reciclado durante los eventos, grabados en vivo y subidos a su canal ficticio en YouTube Music. Premios y Honores Veyra Nix no acepta premios o honores institucionales, considerando que perpetúan el sistema que combate. Sin embargo, su impacto ha sido reconocido simbólicamente por comunidades autónomas, siempre desde la clandestinidad: Scheiße Beat Prize, Festival de Música Disruptiva de Leipzig (2022: Un reconocimiento ficticio otorgado por un colectivo anarquista durante una rave no autorizada en un almacén de Leipzig, entregado en forma de un vinilo reciclado grabado con sus beats. Veyra tocó un set en vivo, pero nunca lo formalizó ni permitió su promoción en medios, compartiendo la grabación en su canal ficticio en YouTube Music. Nyx: Cronología del Caos, Espacio Okupado de Lisboa (2023): Una retrospectiva no oficial propuesta por artistas autónomos en un squat de Lisboa, que Veyra rechazó explícitamente, enviando un mensaje grabado en un cassette reciclado: “Mi caos no cuelga en museos; vive en las calles”. Sin embargo, el espacio proyectó grabaciones pirata de sus raves, distribuidas clandestinamente a través de su canal en YouTube Music. Veyra Nix sigue siendo una fuerza transformadora en el underground de Berlín, convirtiendo el caos en sinfonías y redefiniendo los límites del sonido, la resistencia y la experiencia humana, siempre desde las sombras, sin comprometer su arte con el sistema. Links al album: https://open.spotify.com/intl-es/artist/5Ixv7QWcZ7lttibFTmtXPy https://www.youtube.com/channel/UCLEqDmkAEbxyd0-5O3OXBmA https://soundcloud.com/veyra-nix
- Las Secas hojas de la Primavera (Veyra Nix)
hola os hablo desde las sombras de mi contenedor en Treptower Park, Berlín, donde "Sombras de la Revolución" tambipen publicado como وراق الربيع الذابلة (Withered Leaves in Spring) nació como un susurro que resuena más fuerte que cualquier grito mediático. Este álbum no es un producto para el mercado, no es un artefacto de las grandes distribuciones capitalistas que barren con nuestra autonomía. Lo creamos, Silkie Klangfeld, GardC Van Cara, yo y todo Sonic Uprising, como un acto artesanal, un ritual de resistencia. Produjimos apenas 500 copias en total: CDs hechos de materiales reciclados, vinilos prensados con restos de cables eléctricos y madera de contenedores abandonados, y Musicpass digitales grabados en tarjetas sostenibles, distribuidas mano a mano en squats, túneles del U-Bahn y raves clandestinas de Kreuzberg, París, Túnez y México. No hay cadenas de distribución, ni contratos con multinacionales, ni cadenas de suministro que alimenten el sistema que combatimos. Cada copia lleva mi sudor, mi ruido, nuestra furia feminista y anticapitalista, tejiendo un arte que vive en lo subterráneo, no en las vitrinas. Como colectivo, somos feministas, anarquistas, y nos negamos a ser consumidas por los medios. No damos entrevistas, no aparecemos en cámaras ni en programas de televisión, ni siquiera en portadas de revistas progresistas como Libération, aunque nos lo hayan pedido. Mi voz, nuestro arte, es suficiente. El ruido que creamos —techno, noise, cánticos gnawa, zapateos flamencos, gráfica, literatura— es nuestro manifiesto, nuestra arma, nuestra elección. No necesitamos las plataformas patriarcales y corporativas para validar nuestra lucha. Sonic Uprising habla a través de los beats de Silkie en su Roland TR-808 y TR-909, los susurros de GardC en árabe y español, y mis teclados modulando microtonalidades en mi Moog. Cada rave, cada sample de protesta, cada circuito LED en mis botas, es nuestra declaración. El silencio en los medios es nuestro escudo; el ruido en las calles, nuestro amor. Así vivimos, así resistimos, y así seguirá siendo: nuestro arte no se vende, se comparte, se siente, se vive en las sombras de la revolución." "L'Œil qui Voit" . La última entrevista con Veyra Nix fue publicada en el diario francés "L'Œil qui Voit" . (comúnmente llamado Voit), un medio alternativo de comunicación con sede en París, conocido por su cobertura de cultura, política, activismo y movimientos contraculturales. La publicación ocurrió en la edición impresa y digital del 15 de febrero de 2021, en la sección cultural, titulada "Les Voix Souterraines de Berlin: Veyra Nix Réinvente le Bruit". La entrevista apareció el 15 de febrero de 2021, a las 08:00 CET, tanto en la edición impresa de Voit (página 12, sección Cultura) como en su extinto sitio web ( "La Flamme de la Résistance" ), con un artículo extendido acompañado de un video corto de 3 minutos disponible en su canal de YouTube. Entrevistadora: La periodista francesa Claire Dupont, conocida por sus reportajes sobre música experimental y movimientos sociales en Europa, entrevistó a Veyra en Berlín, en su contenedor industrial convertido en estudio en Treptower Park. La entrevista duró 45 minutos, realizada el 15 de febrero de 2021, y se llevó a cabo en un ambiente íntimo, con sintetizadores modulares zumbando en el fondo y luces LED parpadeantes. Sub título del artículo: "Veyra Nix: La Révolution Sonore Qui Brise les Chaînes", un título que resuena con el activismo y la música de Veyra, evocando su manifiesto "El silencio es complicidad. El ruido es una forma de amor". Contenido principal: Introducción: Claire describe a Veyra como "una figura enigmática del underground berlinés, con cabello verde despeinado, botas militares con circuitos LED y un hoodie rasgado con parches anarquistas". Habla de su álbum "Sombras de la Revolución", lanzado el 1 de marzo de 2020, como una respuesta sonora a la Primavera Árabe y a las luchas globales contra el capitalismo. Preguntas y respuestas clave: Sobre "Sombras de la Revolución ": Veyra explica: "Este álbum es mi eco a las revueltas de 2011 en el mundo árabe, sampleando cánticos de Tahrir, ruidos de disturbios en Damasco, y fusionándolos con los ritmos gnawa de mi madre y los zapateos flamencos de mi padre. Es un ruido que grita por justicia, por los que cayeron y los que aún luchan, desde Berlín hasta Túnez." Sobre su activismo: Cuando Claire le pregunta sobre Sonic Uprising, Veyra responde: "Organizamos raves en túneles abandonados, alimentados por generadores diésel robados, no solo por el placer, sino como un acto de resistencia contra el control estatal. Berlín está más vigilada desde las migraciones post-Primavera Árabe, pero mi ruido no se callará." Sobre su herencia: Veyra comparte: "Mi madre, Amina, me enseñó los cantos bereberes; mi padre, Javier, los sintetizadores flamencos. Sombras de la Revolución es mi puente entre Tánger, Sevilla y Kreuzberg, un puente que los sistemas de poder intentan quemar, pero que yo reconstruyo con cada beat." Detalles técnicos: Veyra detalla su proceso creativo, mencionando su uso de sintetizadores modulares Moog y Roland TB-303, y cómo Silkie Klangfeld usa cajas de ritmos como la Roland TR-808 y TR-909 para los ritmos industrial-techno del álbum, mientras GardC Van Cara aporta coros vocales cortas en árabe y español, procesados con distorsión para evocar radios clandestinas. Fotografía y multimedia: La edición impresa incluye una foto en blanco y negro de Veyra en su estudio, con cabello verde brillando bajo luces LED, frente a un sintetizador rodeado de cables reciclados. En la versión digital, hay un video donde Veyra muestra su ARP 2500 construido con piezas de automóviles recuperados, mientras explica su manifiesto “Cada orificio es un puerto MIDI”. Las canciones: Veyra Nix, tecladista y productora de Ruido Vivo : Con voz cálida y un acento que mezcla el español y el árabe, Veyra se sienta frente a su sintetizador modular en su estudio de Berlín, rodeada de cables y luces LED. Su cabello verde neón contrasta con la oscuridad del espacio. Comienza a hablar, mientras manipula un secuenciador antiguo. Sobre la colaboración con Silke Klangfeld y GardC Van Cara " Silke Klangfeld es una bruja de los ritmos. Para "Ecos de la Revolución" , usó cajas de ritmos analógicas y digitales para crear texturas que son mitad máquina, mitad rabia. Su herramienta principal fue la Roland TR-808 , pero modificada con circuitos bent para distorsionar los kicks y hacerlos sonar como explosiones. También usó una Elektron Digitakt para samplear sonidos de protestas en El Cairo, Berlín, Mayo 2011 en Madrid, y una Korg Volca Beats para los hi-hats que suenan como cadenas arrastrándose. GardC Van Cara... ah, Cara. Su voz es un puente entre el desierto y la ciudad. Grabamos sus partes en un estudio clandestino en Neukölln, con micrófonos vintage. En Cenizas del Origen (ماد الأصل) , su grito final lo procesamos con un pedal de delay Strymon Timeline hasta convertirlo en un eco que nunca termina. Fue como capturar el alma de las revueltas árabes en un suspiro." Detalles canción por canción 1. ماد الأصل (Cenizas del Origen) "Queríamos abrir el álbum con el sonido de un fuego que no se apaga. Silke sampleó leños ardiendo con una Field Recorder Zoom H6 y los convirtió en ritmos y en hat usando una Arturia DrumBrute . Yo toqué un riff en escala hijaz con mi Moog Subsequent 37 , mientras GardC recitaba versos de Mahmoud Darwish. El bajo lo hicimos con un sintetizador modular de Doepfer , creando una frecuencia que vibra en el pecho." 2. المنارة الأخيرة (El Último Faro) "Esta es una crítica al colonialismo energético. Silke usó una Roland TR-909 con patrones rotos en 7/8, imitando el latido irregular de un generador diésel. Yo añadí melodías con un Korg MS-20 conectado a un pedal de distorsión Death By Audio . Cara cantó en árabe clásico, pero invertimos sus vocales con un plugin Glitchmachines Fracture para que sonara como una transmisión pirata." 3. ماتاهات العقل (Laberintos de la Mente) "Una canción sobre la vigilancia digital. Silke programó beats glitch con una Ableton Push , sampleando el sonido de cámaras de seguridad. Yo toqué un theremin Moog Etherwave procesado con un granulador de Mutable Instruments , creando sonidos que se sienten como miradas electrónicas. Van Cara susurró palabras en código binario: 01101110 01101111 ('no' en ASCII). Es bien rítmico" 4. نداء الهاوية (La Llamada del Abismo) "El tema de comienzo más oscuro, pero que después se abre luminoso. Silke usó una Drum Machine Erica Synths LXR-02 para crear kicks que suenan como golpes en una puerta metálica. Yo grabé sonidos de cadenas rotas con un micrófono de contacto Barcus-Berry y los procesé con un modulador de ring .El canto fue en tessitura baja, casi como un lamento fúnebre, acompañada de las envolventes del teclado." 5. نعكاسات في الفراغ (Reflejos en el Vacío) "Una energétca colaboración con Circuitos Menstruales . Silke sampleó gotas de agua en una cisterna vacía con una Tascam DR-40X , y las convirtió en ritmos con una Novation Circuit . Yo toqué un teclado preparado con tornillos y cadenas, grabado en estéreo binaural. GardC improvisó vocalizaciones que luego cortamos en slices de 128 BPM . Me encanta el snare en este tema, parece una metralla" Sobre Sombras de la Revolución y la Primavera Árabe De pronto Veyra se detiene y comenta: " Sombras o Ecos de la Revolución es un espejo sonoro de lo que vivimos desde 2011. La Primavera Árabe, los acampados en Puerta del Sol, no fue un evento, fue un latido colectivo que aún resuena. En Túnez, España, Egipto, Siria... la gente creyó que el ruido de sus voces podría derribar muros. Pero lo que vino después —la represión, las guerras, el exilio— es una sombra que nos persigue. Este álbum no es un homenaje, es un grito para no olvidar ... y una advertencia: las revoluciones no mueren, se transforman en canciones." ¿Cómo la afectó a ella y a su comunidad? "Perdí amigos. Algunos en las cárceles, otros bajo los escombros de Alepo. Mi pequeño home estudio en Beirut fue destruido en 2020. Por eso me refugié en Berlín, pero aquí también hay sombras: el racismo, la gentrificación, la policía vigilando nuestras raves. Sombras de la Revolución habla de eso: de cómo la lucha se recicla , de cómo los gritos se convierten en beats, de cómo el amor y el sexo son actos políticos cuando todo alrededor quiere silenciarte." "¿Oraciones o certezas?" "Mis letras no son rezos, son puñales . Cuando canto ‘Espejos que mienten, vacío que canta’ en Reflejos en el Vacío , no pido clemencia: señalo a los que distorsionan la verdad. Cuando GardC grita ‘¡Rompan la oscuridad!’ , no es una súplica, es un manual de guerrilla. ¿Certezas? Solo tengo una: mientras haya ruido, habrá resistencia." ...Continúa el análisis de las Canciones 6. شيد النجوم الميتة (Cántico de las Estrellas) "Es un himno para las víctimas de la guerra espacial . Silkie sampleó explosiones de supernovas con datos de la NASA y los convirtió en kicks con su Roland TR-808 . Yo toqué el theremín como si fuera un astrónomo loco, y Van cantó en árabe bajo luces LED que simulaban constelaciones. ‘Estrellas muertas que viven en la luz’ es un verso del poema de Darwish narrado en árabe... porque hasta lo que parece destruido, brilla. Es una canción de mucha esperanza...y se nota en el cambio" 7. يقظة النسيان (El Despertar del Olvido) "Una canción sobre las élites que, lamentablemente, reescriben la historia . Usé mi Moog para crear tonos que suenan como archivos corruptos, y Silkie sampleó percusión, pitidos de módem de los 90 con su Akai MPC 2000 . La guitarra es de Javier. GardC recitó ‘memoria que arde’ mientras grabábamos en un squat con generadores diésel... el zumbido era tan fuerte que sentí que el edificio temblaba. Así es el olvido: un motor que no deja oír el pasado." 8. طقوس تحت الأرض (Ritos Subterráneos) "Esta es para Sonic Uprising , el colectivo que organiza raves en túneles abandonados. Silkie usó su Elektron Analog Rytm para ritmos en 7/8 que imitan tambores bereberes, muy étnucos, y yo toqué un riff con mi Roland TB-303 que sonaba como un guembri eléctrico .(Veyra se ríe ) Es un tema instrumental. Originalmente GardC cantó ‘¡No nos rendiremos!’ en tamazight, y lo grabamos bajo luces rojas en el U-Bahn...finalmente eso no quedo...ese día, la policía casi nos atrapa." 9. بحر المرآة المكسورة (Mar de Espejos Rotos) "Los espejos rotos son los sistemas judiciales corruptos . Es un tema con raíces de guitarra flamenca. Usé mi Korg MS-20 para drones que suenan como vidrios quebrados, y Silkie sampleó el ruidos de p+ajaros y portazos de tribunales con su Roland TR-909 . GardC susurró en el coro ‘la justicia desaparece’ en árabe, mientras grabábamos en un estudio sin ventanas... como una metáfora de los juicios a puerta cerrada." 10. لرعشة الممنوعة (La Vibración Prohibida) "El sexo es político. Silkie sampleó instrumentos de percusión y orgasmos y los distorsionó con glitch , creando beats que suenan como piel electrificada . Se grabó un intro con un amigo que comienza describiendo a la mujer. Yo toqué pulsos cardíacos con mi Moog , y GardC jadeó ‘el tabú arde’ en un club clandestino. Es nuestra forma de decir: el placer también es revolución ." 11. شظايا الأبدية (Fragmentos de Eternidad) "Una oda a las revoluciones cíclicas . Usé mi ARP 2500 para arpegios en espiral, y Silkie sampleó cánticos zapatistas con su Elektron Octatrack . GardC acompaña en el coro Marroqui ‘como rueda que gira’ , bajo luces estroboscópicas... porque la lucha no tiene fin, solo cambia de ritmo." 12. الإكستاسي دالْحُبّ (El Éxtasis del Amor) "El único tema 'romántico'. Silke creó un beat hipnótico con una Roland TB-303 (sí, la de acid house), pero afinada en escala maqam hijaz . Yo toqué acordes en un órgano Farfisa de los 70, y GardC aconpañó en español y árabe simultáneamente, usando un efecto vocoder Roland VP-03 para fusionar los idiomas. Silkie destrozó su Roland TR-808 para hacer beats electropop y étnicos de percusión que suenan a crisoles alquímicos derritiendo oro falso. Cuando canto Van las velas y los circuitos LED de mi estudio dibujaban sombras en las paredes... porque el amor, en tiempos de censura, es un acto de sabotaje." 13. الحب المدِيني (El Amor Prohibido) "El amor aquí no es romántico, es subversión pura" . Veyra Nix a la periodista francesa: " Esta no es solo una canción, es un puente entre el polvo ancestral y el asfalto revolucionario . Cuando canto 'My voice births in Tangier, roots in Berber dust' , hablo de mi cuerpo como territorio colonizado que se rebela: mi garganta es un instrumento pretecnológico ( theremin ) y a la vez una máquina cyborg ( MIDI port ). La línea 'Silke weaves fire, TR-808 shatters chains' es mi manifiesto: uso el techno berlinés ( TR-808 ) para romper las cadenas del patriarcado y el colonialismo, pero también para tejer memorias. GardC susurra 'الثورة أنثى' (La revolución es mujer) porque en el norte de África, las mujeres lideramos las revueltas desde las sombras. En el coro, 'my feminine soul explodes' no es metáfora: es literal. Mi útero late al ritmo de una krakeb (crótalo gnawa) y una TB-303 . Y cuando grito 'Berlin y el desierto en un latido' , hablo de los okupas de Kreuzberg y las mujeres del Sáhara Occidental compartiendo tácticas de resistencia. El verso 'My mother chants Gnawa' es un homenaje a las lila , ceremonias de trance donde las mujeres curan a través del ritmo. Pero mi padre, con su flamenco electrificado, me enseñó que el arte es un campo de batalla. Por eso sampleo consignas como '¡No pasarán!' : es punk, es flamenco, es el rugido de las sin tierra. El puente ( 'The star falls, triángulos rotos' ) es la caída de los íconos opresivos : banderas, géneros, fronteras. Mi modular grita en microtonos porque el sistema tonal occidental no puede contenernos. ¿Y la palabra en inglés 'Root and rumble' ? Es la raíz que derriba muros y el temblor que anuncia nuevos mundos. No canto para entretener, canto para que las grietas en el poder se vuelvan abismos. Como dice el grafiti de Neukölln: 'El futuro suena a mujer, a bereber, a ruido' ." Periodista: ¿Y el vinilo hecho a mano de esta producción? Veyra: "500 copias, cada una manchada con tierra del Rif y circuitos reciclados. No es música, es un dispositivo de sabotaje poético." Periodista: ¿Qué dirías a quienes llaman esto 'caos'? Veyra: "El caos es el lenguaje de los que no temen renacer. ¿Acaso la primavera no es un caos controlado?" (Luego continúa...? 14. صْحَاتْنَا كَتْقْلَعْ لْضَلْمَة (Nuestros Gritos Rompen la Oscuridad) "Este tema es un puño sonoro . Usé mi Roland TB-303 para generar líneas de bajo que imitan sirenas policiales glitcheadas. Silkie cargó su Akai MPC 2000 con samples de un instrumentos de cuerdas tocado por Javier y algo muy vago de protestas en Kreuzberg y El Cairo, mezclando gritos en español y árabe. GardC vocalizó ‘¡Rompan la oscuridad!’ mientras la policía nos rodeaba... la grabación captura el momento exacto en que un agente gritó ¡Desalojen! , y lo convertimos en un loop. Es caos, es peligro, es la voz de los que no se callan ." 15. ثورة السلاسل (La Revolución de las Cadenas) "Una oda a los esclavos modernos . Creé loops con mi Moog que simulan cadenas quebrándose, usando delay para que cada clink se multiplique hasta sonar como un ejército. Silkie programó su Roland TR-909 para ritmos étnico-tribal-techno, sampleando cadenas metálicas sacudidas contra el suelo. GardC acopaño el coro cantando ‘Las cadenas se rompen, la revolución brilla’ en árabe, en un squat donde el zumbido de los generadores diésel era tan fuerte que temblaban las paredes... como si el edificio mismo se uniera al coro." 16. العالم البارد كيحرق (El Mundo Frío Arde) "Esta es nuestra elegía al planeta . Usé mi Korg MS-20 para drones que empiezan como ventiscas y estallan en llamas, con microtonalidades gnawa que evocan lamentos ancestrales. Silkie sampleó la guitarra y añadió el crujido de glaciares derritiéndose con su Elektron Octatrack , creando beats glitch que suenan a ecos de un colapso. Van susurró acompañando ‘El frío arde, la tierra llora’ en un árabe con toque en fracés , mientras grabábamos en un bosque bajo luces rojas... el mismo lugar donde, un mes después, talaron todos los árboles. El álbum es también una tumba sonora. Por eso termina bruscamente" 17. قلب الثورة (El Corazón de la Revolución "El cierre del álbum. Comienza con una narración Silke mezcló bombo legüero argentino con kick drums de LinnDrum , creando un ritmo pan-global. Yo toqué un riff en saz eléctrico conectado a un looper Boss RC-505 . Van recitó al comienzo un texto con consignas de la Primavera Árabe, que procesamos con un reverb de cascada para que sonara como un parlante. Para el teclado en la nota final. Usé mi Roland TB-303 para imitar sirenas rotas, y Silkie sampleó protestas de Berlín y El Cairo con su Akai MPC 2000 . GardC gritó ‘¡Rompan la oscuridad!’ en árabe , mientras grabábamos en una manifestación real... los policías nos miraban, pero el ritmo era más fuerte." Últimas palabras Veyra apaga su sintetizador y mira fijamente a la cámara: "Este álbum no es mío... es de los que aún luchan, de los que convierten el dolor en ritmo y el miedo en ruido. Sombras de la Revolución no es el final: es un eco que alguien, en algún lugar, convertirá en grito otra vez." La pantalla se desvanece en estática, mientras suena el glitch final de Nuestros Gritos Rompen la Oscuridad. Links al album: https://open.spotify.com/intl-es/artist/5Ixv7QWcZ7lttibFTmtXPy https://www.youtube.com/channel/UCLEqDmkAEbxyd0-5O3OXBmA https://soundcloud.com/veyra-nix
- "Discover My Collection of Erotic Illustrations"
Sumérgete en el éxtasis visual con mi colección exclusiva de ilustraciones eróticas, donde cada trazo y cada sombra evocan el susurro tentador del placer. Estas obras no son solo imágenes; son invitaciones a explorar los límites de tu imaginación, a perderse en la profundidad de miradas que seducen y cuerpos que arden en la tela del deseo. Deja que tus ojos recorran las curvas pronunciadas y los labios entreabiertos, donde cada detalle es un pecado que merece ser admirado. Las ilustraciones te llevan a un viaje por escenarios cargados de lujuria y fantasías que se hacen realidad en cada esquina del papel. No esperes más para explorar estos rincones del placer. Haz clic aquí y déjate llevar por la corriente irresistible de arte que excita y transforma. Cada obra está disponible para ser tuya, para que puedas guardar este fuego perpetuo donde las pasiones nunca se apagan.










