Mi Música
- Lilith Van Cara

- Feb 15, 2025
- 3 min read
Updated: Mar 22, 2025
¿Cómo compongo mi mierda?
Soy Lilith Van Cara, y compongo canciones como quien recorre un cuerpo ajeno con los dedos temblando de ganas, metiéndome en cada rincón con un deseo que no se sacia ni a hostias. No compongo, joder, seduzco. Cada acorde es un suspiro que se me escapa entre los dientes, cada palabra un toque eléctrico que te pega en la piel y te deja marcadx. Mi voz no canta, murmura secretos oscuros que solo pillás si alguna vez te follaste a alguien en la penumbra, con el corazón en la garganta y el coño ardiendo.
¿Qué me inspira esta locura?
Las madrugadas solitarias, cuando el silencio pesa y el cuerpo duele de tanto querer. Los amores que se deshacen al amanecer como ceniza en la lengua, las historias que nunca terminan bien pero que, mientras pasan, son un éxtasis que te corta el aliento. Me encienden las caricias que dejaron cicatrices que no se ven, los cuerpos que se enredaron en mis sábanas y se quedaron tatuados en mi cabeza como fantasmas cachondos. No compongo desde la razón, compongo desde el deseo puro, desde esa urgencia de gritarte algo antes de que te largues, antes de que esta noche se acabe y me quede con la boca seca y los labios todavía en llamas.
¿Quiénes me marcaron el alma?
Mis letras chupan del erotismo guarro de Anaïs Nin, esa zorra que sabía follar con palabras, de la crudeza de Henry Miller que te mete el vicio hasta los huesos, y de la intensidad de Marguerite Duras que te corta el aire con cada frase. Pero también tengo la melancolía rota de Pizarnik, esa angustia hermosa de saber que todo placer se va a la mierda tarde o temprano. Musicalmente, mi corazón late con el trip-hop oscuro de Massive Attack y Portishead, el filo de Trent Reznor que te clava agujas en el alma, la sensualidad sucia de The Weeknd en sus noches más podridas, el lamento de un bolero susurrado al oído y el jazz que te lame lento hasta que te corrés sin darte cuenta. Si mi música fuera un amante, sería uno que te agarra la garganta, te besa hasta asfixiarte y te deja temblando en un charco de sudor y ganas.en sonido, un viaje entre las sombras de sintetizadores oscuros y voces que son puro veneno dulce.
Si tuviera que dibujar mi linaje musical, mi alma se entrelaza con el susurro hipnótico de:

Quiénes me marcaron el alma?
Mis letras chupan del erotismo guarro de Anaïs Nin, esa zorra que sabía follar con palabras, de la crudeza de Henry Miller que te mete el vicio hasta los huesos, y de la intensidad de Marguerite Duras que te corta el aire con cada frase. Pero también tengo la melancolía rota de Pizarnik, esa angustia hermosa de saber que todo placer se va a la mierda tarde o temprano. Musicalmente, mi corazón late con el trip-hop oscuro de Massive Attack y Portishead, el filo de Trent Reznor que te clava agujas en el alma, la sensualidad sucia de The Weeknd en sus noches más podridas, el lamento de un bolero susurrado al oído y el jazz que te lame lento hasta que te corrés sin darte cuenta. Si mi música fuera un amante, sería uno que te agarra la garganta, te besa hasta asfixiarte y te deja temblando en un charco de sudor y ganas.
Mi linaje musical es un puto aquelarre de voces que me follan la cabeza:
Karin Dreijer (Fever Ray, The Knife) – Su voz es un conjuro, un ritual que te arrastra a la oscuridad con susurros que gotean misterio y vicio.
Charlotte Gainsbourg – Sensualidad letal, un francés entrecortado que suena a gemido y te corta el aliento.
Delilah Montagu – Oscura, melancólica, un beso lento que te arrastra y no podés soltar.
Sevdaliza – Trip-hop y erotismo crudo, como un polvo prohibido a media luz que te deja marca.
Lana Del Rey – Vaporosa y letárgica, un motel de carretera donde esperás a un amante que nunca llega mientras te corrés sola.
Banks – Profunda, retorcida, siempre al borde de romperte o follarte entera.
Cigarettes After Sex – Atmósfera difusa y sensual, como el humo después de un polvo que no olvidás.
Nicolas Jaar y Against All Logic – Deep house oscuro que se mete bajo la piel y te hace jadear.
Desire – Synthpop con olor a noches largas, labios rojos y piel desnuda bajo luces de neón.
Daughter – Tristeza con deseo latiendo debajo, una puñalada dulce en el pecho.
Massive Attack y Portishead – El trip-hop es mi lencería: encaje negro, decadencia y peligro puro.
¿Cómo ha evolucionado mi sonido?
Al principio eran notas sueltas, melodías que salían de la neblina de un cuerpo que ya no estaba, recuerdos de piel que se me escapaban entre los dedos. Después llegaron las palabras, crudas, desnudas, sin filtro, como si te las escupiera en la cara. Mi primer álbum, "Dunkelheit", fue una carta de amor a las sombras, gemidos apagados detrás de puertas cerradas, un eco de noches que me dejaron rota y cachonda. Ahora, mi sonido es más oscuro, más visceral. "Fiebre en una Playa Nudista", mi último trabajo, no es un disco, es un orgasmo en carne viva, el jadeo entrecortado de alguien que te susurra “no pares” con los ojos cerrados y las uñas clavadas en la piel hasta sangrar.
¿Qué quiero que sientas cuando me escuchás?
Quiero que mi voz te haga temblar, cielo, que cierres los ojos y sientas mi aliento caliente recorriéndote el cuello como una lengua que no se detiene. Que cuando la música pare, te quedes con la piel erizada, como si te hubiera tocado, besado, poseído hasta el fondo. No hago música pa’ que la escuches como si nada, la hago pa’ que te pierdas en ella, pa’ que recuerdes ese beso que nunca debiste dar, pa’ que sientas el fuego de lo prohibido quemándote las entrañas y te corras con el alma en la mano.
¿Cómo compongo esta mierda?
Con una copa de absenta en la mano –te recomiendo Absenta Serpis, la histórica de Alcoy, Alicante, echale agua y azúcar y ¡zas!, un trago que te quema la lengua y te acelera el pulso–. Escribo desnuda, con la piel vulnerable y el coño encendido, dejando que el calor me suba por las piernas mientras las palabras me salen como jadeos. A veces mi voz no canta, solo respira en tu oído, solo te muerde el lóbulo y te susurra guarradas. No sé si lo que hago es música o un puto hechizo, pero cuando lo escuchás, ya estás jodido: te metí en mi mundo y no hay salida.
Soy Lilith Van Cara, y mi música no es pa’ todos. Es pa’ los que no tienen miedo de sentir demasiado, de quemarse vivos y pedir más.masiado. 🔥🎶


