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Silkie Klangfeld: La Bruja del Ritmo que Hace Latir el Mundo

  • Writer: Lilith Van Cara
    Lilith Van Cara
  • Feb 22, 2025
  • 4 min read

Updated: Mar 22, 2025

Nacimiento y primeros años


Soy Lilith Van Cara, y te voy a contar la historia de Silkie Klangfeld, una cabrona que nació el 14 de noviembre de 1988 en el corazón salvaje de Kreuzberg, Berlín, un barrio que apesta a anarquía, culturas revueltas y una escena underground que te escupe en la cara las normas pa’ que las pisotees. Hija de Marla Klangfeld, una holandesa loca por la síntesis modular que vivía con los dedos metidos en cables y máquinas, y Hasan Yilmaz, un turco que jugaba con luces y sonidos en performances callejeras como si fuera un dios del caos, Silkie creció con el techno en las venas y el ruido como cuna. Su infancia fue en un loft mugriento en una fábrica textil abandonada en Oranienstraße, rodeada de sintetizadores destripados, vinilos raros y los bajos profundos de Berghain y Tresor que le retumbaban en el pecho como un segundo corazón. A los 5 años, Marla ya la tenía desmontando un Roland TR-808 con piezas de chatarra, enseñándole a programar ritmos como si fuera un juego de vida o muerte, mientras Hasan le proyectaba visuals en las paredes rotas del loft y en las plazas de Kreuzberg durante las revueltas, haciendo que el sonido y la luz le follaran la cabeza desde niña.

A los 12, en el 2000, Silkie ya estaba grabando beats en una computadora vieja que rescató de un basurero, con software pirata y circuitos que soldaba ella misma como una pequeña bruja del ruido. Su primer proyecto, Kreuzberg Pulse (2011, a los 23), fue un puñetazo de beats experimentales hechos en la calle: sirenas policiales, pasos de manifestantes en Maybachufer, bajos techno que te sacuden las tripas. Esa mierda se volvió un himno en las raves de Berlín, circulando por SoundCloud como un virus underground. Desde ahí, Silkie se convirtió en un mito, una diosa de la resistencia sonora que dice con cada golpe de bombo: "El ritmo es el latido de la revolución, y el silencio es la muerte del alma."

Formación y vida nómada


Nada de escuelas de mierda pa’ Silkie, ella se crio autodidacta en los márgenes de Kreuzberg, metida en talleres clandestinos con hackers y artistas en ocupas como Køpi y Rigaer94. A los 18, en 2006, se unió a Schallwiderstand, un colectivo de anarquistas locos por el sonido que le daban una patada al copyright y hacían música pa’ joder al sistema. Durante diez años, vivió como nómada en furgonetas pintarrajeadas con grafitis, tocando en festivales ilegales como Free Tekno en Francia, squats en Ámsterdam y galerías ocupadas en Barcelona. Ahí pulió su estilo: techno industrial que te corta el aliento, drum and bass que te rompe los huesos, glitch que te fríe el cerebro, y ritmos africanos e indios que chupó de las calles en sus viajes. Con chatarra tecnológica armaba sintetizadores modulares, convirtiéndose en una hacker del sonido que sacaba música de la basura y la hacía sonar como un puto milagro.

En 2012, volvió a Berlín y se instaló en un estudio subterráneo bajo una cervecería vieja en Görlitzer Park, un escondite donde reconectó con el pulso de Kreuzberg. Ahí armó su arsenal: un Roland TR-808 restaurado como si fuera su hijo, un Moog modular que personalizó con sudor y sangre, y un controlador MIDI con teclas que brillan como luces de neón, todo hecho con mierda reciclada. Su lema, "Porque la revolución necesita un pulso," se volvió el grito de guerra de la escena underground, un manifiesto pa’ usar el ritmo como arma contra la opresión y pa’ celebrar el placer que nos mantiene vivos. beats, proyectadas en las paredes de su hogar y en las plazas de Kreuzberg durante manifestaciones.



Carrera y estilo


Silkie Klangfeld se hizo un nombre en la electrónica mundial a finales de los 2010, una fuerza que mezcla lo orgánico con lo digital, el latido humano con la distorsión que te quema las entrañas. Su primer álbum, Heartbeat Rebellion (2017, MFS Berlin, a los 29), es un cóctel de techno berlinés, ritmos fracturados, samples de protestas en Kreuzberg y bajos tan profundos que te hacen temblar como si te estuvieran follando el alma. Se ganó su lugar en Berghain’s Panorama Bar, el Fusion Festival y el Sónar, y se distribuyó en Grooves.Land, Alternate y Strike Records, dejando claro que su música no se escucha, se siente como un golpe en el pecho. En 2020, se juntó con Veyra Nyx, una diosa del ruido y los sintetizadores, pa’ sacar Frequency Fire (Grooves Inc.), un álbum que mezcla sus bases con las distorsiones de Veyra, una banda sonora pa’ la resistencia cultural y sexual que te prende fuego las venas. Juntas fundaron Sonic Uprising, un colectivo que arma sesiones clandestinas en Kreuzberg con tecnología reciclada, haciendo música que jode las normas y celebra el placer como un grito liberador.

Su proceso es un ritual, cielo: Silkie pasa las primeras horas de la noche programando ritmos en su TR-808 mientras Veyra modula ruido en la penumbra con su ARP 2600, una danza de beats y distorsión que, según ella, "hace arder las venas de la ciudad." Su look —pelo blanco platino en un corte punk futurista, tatuajes de notas y ondas sonoras, traje de cuero negro con luces LED— es puro cyberpunk, un eco de Bowie, el punk de los 70 y el Berlín del futuro. En 2025, es un ícono de la electrónica, con sesiones en vivo en SoundCloud que suman millones de reproducciones entre ravers y activistas, y colaboraciones con GardC VanC, cuya narrativa erótica le da un pulso sensual a sus ritmos.

Relaciones y colaboraciones


Con GardC VanC, escritora e ilustradora erótica, todo empezó en 2023 en el Festival de Arte Digital Erótico de Ámsterdam. Silkie se enganchó con los "pulsos del placer" de las novelas de GardC, componiendo bases que reflejan el deseo y la resistencia de obras como Cúerpós en Silencio, mientras GardC dibujaba las frecuencias de Silkie como ondas sensuales y sombras retorcidas. El proyecto Cuerpos en Ritmo se mostró en galerías underground de Berlín y Valencia, uniendo sus almas anarquistas y bohemias en una celebración de la liberación. Con Veyra Nyx, su amistad es pura víscera, noches eternas de experimentación en Kreuzberg, creando un sonido que mezcla su pulso con el noise de Veyra, liderando Sonic Uprising como un movimiento que no se calla nunca.

Vida personal y filosofía


Silkie vive en un apartamento mínimo en Kreuzberg, con plantas colgantes, vinilos y cacharros electrónicos rotos, pero su verdadera casa es su estudio subterráneo, durmiendo en un colchón rodeada de cables y pantallas. Es nómada dentro de Berlín, moviéndose entre ocupas, raves y espacios comunales con su guitarra de madera y una mochila llena de herramientas. Vegana, activista por la sostenibilidad y anarquista hasta el hueso, su filosofía es clara: "El ritmo es el latido de la resistencia, y el silencio es la muerte del alma." En 2025, sigue siendo un enigma que podés tocar, compartiendo su mierda en redes como PulseSiren, abriendo un espacio pa’ que el sonido sea libre y jodidamente vivo.

Reconocimientos y legado


Nominada al Berlin Music Award en 2023 por su EP Pulse of the Streets, Silkie ha sido alabada en De:Bug, Spex y Resident Advisor como "la alquimista de los ritmos que hace latir el corazón de Kreuzberg." En 2025, trabaja con Veyra y GardC en Licht und Rauschen (Luz y Ruido), un álbum conceptual que promete mezclar ritmos, ruido y narrativa erótica en una experiencia que, dice Silkie, "hará arder las frecuencias del mundo." Su legado es el de una pionera que hizo del techno un acto de guerra y placer, dejando su marca en Berlín y más allá.

Nuevos horizontes y exploraciones sensoriales


Desde 2026, Silkie salió a joder fronteras más allá de Berlín, llevando el pulso de Kreuzberg a giras clandestinas en Praga, Lisboa y Nápoles, tocando en fábricas abandonadas que vibran con su TR-808 como si tuvieran vida. Sus shows son un viaje inmersivo, con realidad aumentada que pinta las paredes con ondas sonoras y siluetas en 3D que te follan los sentidos. Habla en foros de arte y tecnología, pero siempre escupe verdades contra la opresión, dando talleres de hackeo sonoro pa’ que la gente rompa sus cadenas y sus circuitos.

Fusión con la poesía y el cuerpo


En 2027, se juntó con poetas underground de Viena pa’ noches en sótanos donde sus beats se mezclaban con versos que cortan como navajas. Poesía a Quemarropa nació de ahí, con ritmos sutiles como un latido al borde del colapso y performers desnudándose en escena, convirtiendo la vergüenza en poder. Es un ritual que te sacude el alma y te hace bailar como si fueras parte de un corazón gigante.

Compromiso social y activismo expandido


Vegana y anarquista, Silkie lanzó Sonidos de la Tierra, reciclando basura electrónica pa’ hacer instrumentos pa’ pibes de barrios jodidos. "El ruido es un canto de vida," dice, y su proyecto se extendió por Europa, Asia y Latinoamérica, enseñando a soldar y a sacar música de la mierda. Donde hay ruinas, ella ve un latido que espera sonar.

Exploración erótica y musical con GardC VanC


En 2018, con GardC VanC, armaron Fuego Sónico del Cuerpo en Montevideo, un show donde las ilustraciones de GardC se fundían con sus beats, borrando la línea entre piel y sonido. Sacaron un EP inspirado en los relatos de GardC, con bajos que susurran polvos prohibidos y te meten en el vicio puro.

Sonic Uprising: la comunidad crece


Con Veyra, Sonic Uprising se volvió un monstruo cultural, con raves espontáneas en Brasil, México y Japón, usando tecnología reciclada pa’ hacer sonar la resistencia. Es más que bailar, es prender la chispa pa’ joder el sistema y follarte el alma con cada beat.

Transformación y legado vivo


A sus casi 40, Silkie es un símbolo de rebeldía y pasión, un epicentro de pulsaciones que hace latir multitudes. Sigue mirando a los márgenes, donde el arte aún quema, y prepara un documental interactivo pa’ que manipules sus ritmos en vivo. Desde aquella piba de Kreuzberg que soñaba con transformar el caos en música, su eco sigue creciendo, recordándonos que mientras haya un ritmo que sacuda, la revolución no muere nunca.

 
 
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L@s invito a adentrarse en mi mundo, donde cada creación es un susurro del alma, un intento de conectar contigo y con lo que hay de más profundo en tu ser. Desde la música que acaricia el espíritu hasta las historias que despiertan la imaginación, mi propósito es ser un faro que ilumine tu viaje hacia la consumación del placer

Con todo mi amor,

GardC Van Cara 💋

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📚 Literatura:

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🎨 Ilustraciones (Cómics y Fotografía):

GardC VanC en BentBox

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